Tania de León Yong | Escombros

Escombros

Escombros

Los dibujos de estas piezas se basan en edificios que se derrumbaron en el sismo de 1985 en Ciudad de México. Los dibujos activan piezas de realidad aumentada que consisten en registros audiovisuales levantados en los sitios donde se hallaban los edificios mostrando cómo lucen ahora. Esos registros se integran con animaciones realizadas en Cantera Oriente.

Escombros formó parte de la exposición Espacios en resistencia (2023) en el Centro Cultural España, Ciudad de México.

Visitar sitio externo

Textos: María Antonia González Valerio
Diseño sonoro: Gianmarco Serra
Dirección y realización: Tania de León Yong
Agradecimientos: Isabel Herguera y Paolo Polesello
2023

Aplicación de realidad aumentada: ARTIVIVE

Remover escombros con las propias manos

El devastador sismo de 1985 en la Ciudad de México es uno de los episodios más traumáticos de la historia reciente. Al colapso de los edificios se sumó la ineptitud gubernamental. La ciudad resquebrajada, hecha añicos. Debajo de esas toneladas de edificios desvencijados yacían cuerpos, con vida algunos, otros ya no; el clamor en las calles era claro: que nos dejen remover los escombros, aun con las propias manos, y sacar a la gente.

Los escombros fueron recogidos para evitar peritajes, para no fincar responsabilidades. Desaparecer la evidencia. Parte de esos restos fue a parar a Ciudad Universitaria, a lo que hoy es la Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel (REPSA). Presentamos aquí un breve muestrario de esos escombros.

“La sensación de desastre se vivía diariamente al observar los desvencijados edificios que amenazaban con caerse. El amontonamiento de escombros en calles y jardines cercanos a los derrumbes, la peste de los cuerpos en descomposición y el no menos desagradable hedor de las sustancias usadas para fumigar eran un estímulo constante para la aflicción y la inseguridad.” Humberto Musacchio, Ciudad quebrada...

“El sonido de los desplomes, las imágenes de los derrumbes, las poses fantásticas de los edificios al reducirse abruptamente a escombros. Paulatinamente, en un lapso de dos o tres horas, los habitantes de la ciudad se asomaron a la dimensión de lo ocurrido, los hoteles y condominios en tierra, las escuelas y los hospitales desvencijados, la precipitación del gran edificio de Tlatelolco, las miles y miles de víctimas, la respuesta masiva ante el desastre.” Carlos Monsiváis, No sin nosotros. Los días del terremoto, 1985-2005...